- ¿Por qué? - Le pregunté con los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Por qué qué? - Me retrucó.
-¿Por qué me mentís? ¿Por qué hacés PROMESAS que antes de decirlas ya sabés que JAMàS vas a concretar? ¿Por qué me provocás y al final las palabras NUNCA DEJAN DE SER PALABRAS? ¿Por qué abusas tanto de mi PACIENCIA? ¿Por qué TODO lo que venga de vos lo acepto sin queja alguna? ¿Por qué cuando te tengo en frente me tiemblan las piernas y a penas me salen las palabras?
- Mi reina, eso se llama AMOR - me dijo con toda seguridad.
-Si sabés que lo que siento se llama amor, que puedo dar TODO POR VOS ¿por qué ABUSAS de eso si sabés que termino DESTRUìDA?
- No lo sé -dijo desviando la mirada - Quizás es porque aunque te lastimara, sabía que aún estarías ahí.
- ¿TANTO ibas a abusar de mi paciencia?
- Vos me lo permitiste.
- Es cierto, INCREÍBLE hasta qué punto puede llegar uno a soportar la tristeza. Sabías que me entregaba en cuerpo y alma, ¿TANTO TE COSTABA QUERERME?
- Yo TE QUIERO MUCHO.
- No lo sé, me es DIFICIL creerte. Me pintaste el mundo AL REVÉS, queriéndome hacer creer que NUESTRA historia iba a ser LA MAS LINDA. Mil y un veces me PROMETISTE NO MENTIRME, pero sos tan... tan, TAN NO SÈ .. Tiraste abajo MIS ilusiones, pero aún en las peores crisis me quedaba una ESPERANZA HUMILDE.
- No me gusta verte mal.
- Si no te gustara, jamás me hubieras mentido. Fue MI culpa enamorarme de tu inmadurez.
- Tenés razón, no sé que decir - dijo mientras le temblaba la voz.
- Jamás pensaste en cómo me iba a sentir yo, sos un egoísta, un egocéntrico. Quizás un día cambies. - Respiré profundo -No quiero más. Aunque el alma se me parta en pedazos, mi cuerpo y corazón no van a resistir más. Sé que no me querés, ni te importo NADA.
Me dio uno de esos abrazos que hubiera deseado que el tiempo se pausara en ese instante para TODA LA ETERNIDAD. Y en ese mismo instante ya no quería pelear con él.
- No seas ilusa -me dije- Por más que le digas mil y un veces, NO VA A CAMBIAR POR VOS..