Ha crecido, sabe que ya no es una niña. Tiene obligaciones como todo el mundo, pero sabe vivir. Da pasos de gigante y pisa fuerte. Llora cuando tiene que hacerlo. Es feliz, porque se conforma con lo que tiene y piensa que podría ser peor, sabe que hay gente que no tiene nada y sin embargo nunca ha dejado caer la toalla. Piensa que si no se levanta de sus caídas, nadie lo hará por ella & que la vida son dos días. Su frase preferida siempre ha sido: "Sonríe, y haz que se pregunten por qué no has dejado de hacerlo".